Aunque es más bien baja y achaparrada lo de alta comisionada le viene bien, para compensar las complejidades de la falta de estatura. Pero lo de los DD HH como que no es lo suyo, en especial cuando aquellos no están en consonancia con su ideología.

No abrigo mayores esperanzas en las demoradas y tardías gestiones de la señora Michelle Bachelet en nuestro país. Su sola presencia ha sido postergada en el mejor estilo de esa burocracia ineficiente que no resuelve nada. Tenía que venir de la Organización de las Naciones Unidas, que ha sido tan ineficiente como indolente frente a la trágica pesadilla que destruye la vida de los venezolanos. Ella, sin duda, ha sido el mejor fichaje de Antonio Gutierres para el cargo de alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Por cierto, antes de su segunda presidencia Bachelet fue secretaria general adjunta, encargada de la ONU Mujeres, una agencia para la igualdad de género,

Aunque es más bien baja y achaparrada lo de alta comisionada le viene bien, para compensar las complejidades de la falta de estatura. Pero lo de los DD HH como que no es lo suyo, en especial cuando aquellos no están en consonancia con su ideología. Aunque en honor a la verdad tampoco es que le importen mucho los derechos humanos de los pueblos en general. Sus apoyos y aquiescencias están de lado de los poderosos, con quienes se relaciona muy bien. Valga recordar que su último viaje como presidenta de Chile fue a Cuba. Las explicaciones en torno a este peregrinaje a ese infierno comunista fueron variadas. Algunos hablaron de cierta saudade por su inquebrantable ideología ñangarosa, otros se ciñeron al argumentario diplomático, de invitaciones por parte del heredero de la tiranía dinástica que esclaviza a los cubanos.

Rauda y veloz Bachelet acudió al llamado de Raúl Castro. No tomó en consideración las críticas y cuestionamientos de sus compatriotas y otras voces del exterior, que no veían el sentido de este viaje a la más longeva y brutal dictadura del continente. Seguramente ella lo necesitaba, pues quería visitar la tumba de su bondadoso mentor y guía político, depositar un ramo de rosas rojas rojitas y llorar a moco tendido la ausencia definitiva del sátrapa caribeño, que tanto daño hizo a la humanidad,

No se reunió con ningún representante de la perseguida, hambreada y reprimida oposición cubana. Gente valiente donde la haya, al atreverse a disentir en esa despiadada satrapía, que no contempla a los derechos humanos ni siquiera como una fantasía. Eso, por lo visto, no altera a la señora Bachelet, quien ve como normal que las Damas de Blanco sean reprimidas y apresadas cuando luchan por sus derechos. Tampoco aprecia nada irregular en las sucesivas detenciones de Guillermo Zapata, el mismo que somete su cuerpo a prolongadas y extenuantes huelgas de hambre, y la respuesta del régimen es detenerlo en las ergástulas cubanas, las peores del mundo junto a las venezolanas.

Durante sesenta años el martirio del pueblo cubano ha sido denunciado por todos los medios que han tenido a su alcance los demócratas del mundo, y la señora Bachelet no se ha enterado, porque ella no ve la miseria de la gente que sobrevive, precariamente, en estos regímenes. Sus pupilas solo captan las maravillas del comunismo, concentradas en el déspota, depositario de todas las virtudes, ejemplaridad, honradez, inteligencia y talento.

Personas como Bachelet, de probada fidelidad a la ideología de izquierda en todas sus variantes, tienen una asombrosa capacidad -como la de los rabdomantes- para detectar hasta las más escondidas y cripticas señales de dignidad, que puedan darse en aquellos territorios donde el social-comunismo detenta el poder. Ve dignidad a raudales cuando la gente pasa el hambre pareja, pero el tirano no acepta la ayuda humanitaria. También corre la dignidad como rio crecido, cuando el dictador prefiere que un pueblo famélico y enfermo termine de morir antes que aceptar las medicinas provenientes del capitalismo. La dignidad vale más que lo tangible, materializado en un plato de comida, ropa, vacunas y alimentos para niños y ancianos.

¡Patria y muerte venceremos! Le cambio, deliberadamente, la conjunción copulativa “0” por la “Y”, porque en esta consigna revolucionaria se resume lo único que el comunismo le cumple a rajatabla a aquellos pueblos que caen en sus garras. Sobredosis de patria y dignidad para manipular la sensibilidad de su feligresía con vacuidades. Y muerte, al por mayor, por hambre, enfermedad, inseguridad y represión. Porque en estos regímenes los derechos humanos son solo una fantasía. Y Michelle no sabe, no responde.

Agridulces

Lo del ciberataque es una invención del cuentista del socialismo del siglo XXI. No olviden que el minpopo de información ganó el concurso de cuentos de El Nacional y es adicto a la ciencia ficción.

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